Sunday, November 6, 2016

Una breve reflexión sobre la práctica blanca de pintarse el rostro de negro/negra (o “rostro-negro”) en Puerto Rico.



Hilda Lloréns, PhD




Me parece increíble que la gente blanca, históricamente y hoy en día, piense que es aceptable, correcto o digno pintarse el rostro de negro para crear SU versión de lo que es ser una persona Afro-descendiente. Que quede claro: NO es aceptable, NO es correcto, NO es digno, y su representación o idea de lo que es ser negro/negra NO es real. Esta práctica es sólo una representación, una versión del imaginario del blanco y de la blanca de lo que es ser una persona negra/negro. Esta práctica es un ejemplo más de como trabaja el poder y la supremacía blanca. Dicho sea de paso, la supremacía blanca es la base de la realidad cultural en donde se pretende que se acepte la práctica tan terrible del “rostro negro.” Hay cantidad de actores/actrices negros/negras buscando trabajo y papeles dignos de sus talentos. Sin embargo, no importa su edad, a ellxs se les hace difícil, y aveces imposible, encontrar trabajo y papeles dignos de sus talentos. El uso del “rostro negro” se ha caracterizado, de hecho, como una manera de poder representar negrxs en obras de teatro y en televisión sin tener que emplear a gente negra en los gremios. Igualmente, la práctica de usar hombres vestidos de mujer para representar mujeres tiene una larga historia de excluir mujeres del empleo actoral.  (Vease la larga trayectoria de este debate en el trabajo importante y critico sobre “rostro negro” en la TV Puertorriqueña de la Dra. Yeidy Rivero en su libro Tuning Out Blackness (2005)).



Este importante y fructífero debate sobre la práctica de “rostro negro” en Puerto Rico, ha traído a la superficie la “fragilidad blanca”, que es otra de las características en culturas donde se ha naturalizado la supremacía blanca. Según lo explica DiAngelo (2011), la fragilidad blanca se refiere a que para lxs blancxs “la más mínima incomodidad o estrés racial se hace intolerable y desata un número de comportamientos defensivos” (54). Claro, los comportamientos característicos de la “fragilidad blanca” (i.e. enojo, miedo, culpabilidad, argumentación, negación, etc.) funcionan como estrategias de “re-establecer el equilibrio racial blanco” (54). Sin duda la fragilidad blanca está en evidencia en este debate.[1]



Hay que aclarar también que el grupo de activistxs, academicxs, abogadxs, escritores, artistas, maestrxs, padres, madres, abuelxs, hijxs, hermanxs, etc., que se dieron a la difícil (y dolorosa!) tarea de enfrentar el racismo contra la gente Afro-descendiente en Puerto Rico y de enterrar a Chanita y a otrxs personajes racistas de la televisión Puertorriqueña, son personas trabajadoras, pensantes, valientes y compromentidas con promover una sociedad justa. Una sociedad en donde se puedan debatir públicamente temas difíciles tal y como lo es el racismo sin tener miedo de ser ridiculizado y desprestigiado. Pero nosotrxs los Afro-descendientes sabemos que en las Américas hay una larga y documentada tradición de ridiculizar y estigmatizar a lxs activistas antirracistas con etiquetas tales como: “acomplejados,” “terroristas,” “vagos,” “bambalanes,” “colonizados,” “brutos,” “inconsecuentes,” y “parejeros,” entre otras.



Es importante, de una vez y por todas, enterrar junto con Chanita al cargo de que la idea del racismo contra las personas negras en Puerto Rico es uno importado desde los Estados Unidos. Como bien lo dijo José Luis González en el 1980, “…las experiencias de racismo que han sufrido los Puertorriqueños negros no han sido a mano de los Americanos, sino de la sociedad Puertorriqueña. En otras palabras, los que han discriminado contra los negros en Puerto Rico no han sido los Americanos, sino los Puertorriqueños blancos…” (24). El racismo en Puerto Rico, con sus particularidades Puertorriqueñas (de hecho, una de ellas es la negación), ha sido documentado y discutido por diversas personas tales como Ramón Emeterio Betaces, José Celso Barbosa, Isabelo Zenón Cruz, Mayra Santos-Febres, Marie Ramos Rosado, Juan Flores, Carmen Milagros Concepción, Ana Irma Rivera Lassén, Palmira Ríos, Miriam Jiménez Román, Arlene Torres, Kelvin Santiago-Valles, Isar P. Godreau, Eileen Findlay, Mariluz Franco-Ortiz, Zaira Rivera Casellas, Jocelyn A. Géliga Vargas, Raquel Rivera, Yolanda Arroyo-Pizarro, Zaire Dinzey-Flores, Rosa Carrasquillo, Milagros Denis, Carlos Vargas Ramos, Yvonne Denis, Maria Reinat Pumarejo, Raúl Quiñones-Rosado, Maria Elba Torres Muñoz, Edwin Velázquez Collazo, Ileana Rodriguez-Silva,Solsiree del Moral, Alaí Reyes-Santos, Welmo E. Romero Joseph, Bárbara Idalissee Abadía-Rexach, y esta servidora, entre muchxs otros/otras[2]. ¿O es que acaso todxs los mencionados sufrimos de “complejo,” de haber internalizado el “colonialismo Americano,” o tal vez somos todxs unxs “vagos,”  “terroristas,” “bambalanes,” y/o “parejeros”?



Entiendo que el respeto es indispensable para una conversación pública a nivel nacional sobre el racismo, como lo es también el entendimiento de que la realidad de ser una mujer negra y un hombre negro en Puerto Rico es una experiencia particular y única a ese grupo social. Es hora de escuchar, de respetar, y sobretodo de cuestionar la supremacía blanca que tan naturalizada está en nuestro país. Voy a terminar haciendo las preguntas que cierran el capítulo siete de mi libro Imaging the Great Puerto Rican Family: “¿Porqué, cuando la gente negra en Puerto Rico dice que sufre experiencias de racismo, no se les cree?, ¿Porqué los blancos y la gente de piel clara continúan silenciando tan categóricamente las experiencias de las personas negras? ¿Acaso ya no es hora de que, cuando la gente negra-Puertorriqueña hable y represente su realidad, se les tome en serio, se les respete, y se trate de entender en sus propios términos y en relación a sus experiencias particulares de ser negros y negras en Puerto Rico?” (2014:225).



Tal parece que el entierro de Chanita Gobernadora, en vez de enterrar el racismo, ha cumplido con la gloriosa labor de revivir el “muerto” que es el racismo como un tema y problema social que aunque doloroso para muchxs merece ser trabajado y sobrepasado en Puerto Rico. !Los felicito!



Hilda Lloréns, PhD

Afro-descendiente. Arroyana. Antropóloga. Profesora Universitaria.

Autora de Imaging the Great Puerto Rican Family: Framing Nation, Race, and Gender during the American Century (Ediciones: 2014, 2016).

Co-Autora de Arracando Mitos de Raíz: Guía para una Enseñanza Antirracista de la Herencia Africana en Puerto Rico (Ediciones: 2013, 2014, 2015, 2016)















[2]Mis sinceras disculpa a lxs que deje fuera. Su trabajo es importante, necesario y aclaro que esta lista no pretende ser exhaustiva.   

[3] El nombre del personaje de A. Meyer aparece de dos maneras: 1. Chanina Gobernadora; y 2. Chianita Goberbadora.  

Tuesday, October 18, 2016

Un mensaje importante/An important Message

Edificio de Ciencias Naturales, Universidad de Puerto Rico-Rio Piedras, Fall 2016.

Saturday, September 17, 2016

Vegan Rice and Beans - Still cooking!

I am still cooking! In my efforts to make and eat increasingly vegan food (mainly for reasons of compassion towards animals), I made this delicious rice and beans (again). Rice and beans is one of my very favorites foods in the world. Even when I was a picky eater as a kid, my mom tells me that I never passed up on rice and beans! As usual, I used basmati rice and fresh ingredients: that's because I like to "deconstruct" criollo foods and do away with things like pre-made sofrito altogether. Instead, I make sofrito on the spot (or my version of it anyway) every time I need it for a dish. Using fresh herbs and veggies really makes rice and beans pop! ¡Buen provecho!